Un proceso de selección que duró un año
El camino hasta ShakthiSAT comenzó cuando uno de sus profesores la inscribió en la capacitación que sirve como puerta de entrada al programa.
Durante doce meses, la capacitación incluyó contenidos de física, matemáticas, ingeniería en sistemas y tecnología espacial: “El proceso fue intenso. Tuve que equilibrar esta capacitación con las exigencias del ITA, que es una escuela técnica de doble jornada, sumado a todo lo que ya hacía con mis otros proyectos extracurriculares”.
Después de completar esa etapa, llegaron las instancias decisivas. Primero debió rendir una evaluación técnica individual. Luego participó en una prueba grupal orientada a medir habilidades de trabajo colaborativo. Finalmente, atravesó una entrevista que definió la selección final.
La respuesta oficial con su selección llegó una semana después. “Me quedé completamente en blanco. Fue una mezcla de emoción gigante y muchísimo orgullo. Sentir que todo el esfuerzo daba su fruto de esta manera es inexplicable”, afirmó.
En qué consistirá la misión en la India
La iniciativa en la que participará tiene un objetivo central: promover la presencia de mujeres en disciplinas científicas y tecnológicas mediante experiencias prácticas vinculadas con el sector espacial.
Durante aproximadamente diez días, la joven tucumana compartirá actividades con estudiantes de distintos países y trabajará directamente sobre el proyecto tecnológico que da nombre a la misión. “ShakthiSAT es una misión espacial internacional con un propósito hermoso: está organizada por mujeres para mujeres, con el objetivo de buscar el empoderamiento femenino en áreas STEM”.
Aunque todavía no fueron definidos todos los roles de cada participante, Montenegro sabe que el trabajo estará centrado en el desarrollo del dispositivo satelital que forma parte del programa. “Todavía no sé concretamente en qué parte específica de la misión estaré asignada, ya que eso definirá en equipo. Pero lo que sí sé, y me entusiasma muchísimo, es que vamos a meter mano directamente en la construcción de un satélite tipo CubeSat que tiene una misión real en órbita lunar”.
Más allá del aspecto académico, la experiencia representa una oportunidad para entrar en contacto con instituciones, profesionales y proyectos vinculados con la industria aeroespacial internacional.
Además, Montenegro considera que su selección envía un mensaje importante para otros jóvenes que estudian y desarrollan proyectos científicos lejos de las grandes ciudades: “Significa demostrar que en el interior de nuestro país hay un talento inmenso y una gran capacidad de resiliencia. Significa que no importa si venís de un lugar pequeño; con esfuerzo y apoyo, las oportunidades llegan. Es llevar la bandera de mi país, de Tucumán y de Alberdi con muchísimo orgullo”.
Mientras continúa la preparación, la estudiante también se encuentra en plena campaña para reunir fondos que la ayuden a solventar algunos gastos previos al viaje, especialmente el traslado desde Tucumán hacia Buenos Aires y la documentación necesaria para salir del país. “Y además estoy buscando la forma de financiar la estadía y la comida en India, ya que todavía no nos dijeron si lo van a cubrir”.
Con el viaje cada vez más cerca, Eowlyn Montenegro se prepara para una experiencia que la llevará desde las aulas de una escuela técnica tucumana hasta un proyecto internacional de tecnología espacial. Un desafío que, además de ponerla en contacto con el desarrollo de un satélite, la convertirá en la única voz argentina dentro de una iniciativa que busca inspirar a una nueva generación de mujeres en la ciencia y la ingeniería.
















